Jardines infantiles en Bogotá

No hay nadie que contradiga que la lectura tiene beneficios para grandes y chicos. Leer a los niños a la noche, en la playa, durante un descanso en el parque es algo que vale la pena completamente y cuánto antes los papás comencemos a hacerlo, mayores beneficios le traerá la lectura a los hijos. Y la ciencia misma apoya esta conclusión.

Un estudio publicado este año asegura que los chicos en edad preescolar que fueron expuestos a lectura en la casa tienen activadas partes del cerebro , en comparación a los chicos a los que nadie les leyó de pequeños.

Se trata del primer estudio de este tipo que incluye resonancia magnética (MRI) para escanear el cerebro de los chicos y ver las diferencias entre aquellos a los que sus papás o familiares le leyeron de pequeños en forma regular con aquellos que no fueron expuestos a la lectura.

Uno de los responsables del estudio, el doctor John S. Hutton del Hospital de Niños de Cincinnati, Ohio, dijo que durante la investigación se descubrió que había cambios en el flujo sanguíneo en el cerebro de los chicos y cuánto más habían sido expuestos en sus casas a la lectura, más actividad cerebral demostraron en el MRI. También se detectó más actividad en lóbulos occipitales, relacionados con la visualización

“Esto es lo que probablemente pasa cuando los chicos están imaginando en su cerebro lo que está pasando en la historia. Estos niños tienen más experiencia con lo que están viendo en el libro que con lo que están escuchando “, agregó Hutton.

La conclusión del estudio, que fue compartida con la Asociación Americana de Pediatras, es leerle a los chicos desde edad temprana tiene verdaderos beneficios, en especial en cuanto al aprendizaje en el futuro.

Esto básicamente refuerza lo que ya sabemos los papás: que hay que dejar de lado las tabletas y computadoras y ponerse las pilas con la lectura infantil.

Recuerdo que durante una entrevista con Judy B. Cheatham, vicepresidente de Servicios Literarios de Reading is Fundamental (Rif.org),) me recomendó leerle a mis hijas unos 20 minutos al día (podían ser 10 durante el día y 10 antes de irse a dormir).

También me sugirió, para mis hijas pequeñas, escoger libros que tengan ciertas condiciones para facilitarle la lectura diaria. Me sugirió libros con letras grandes, bien separadas, con fondo claro. También pedirle a los chicos que intenten leer aunque sea la primera letra de cada párrafo.

Otra cosa que también recomiendan los expertos, en base al estudio, es que, a medida que los chicos crecen es importante pasar de libros llenos de imágenes, a otros sin tantos dibujos, para que los niños pongan en práctica su imaginación.

Si quieres fomentar la lectura durante el Mes de la Lectura, y durante todo el año, RIF tiene calendario y recursos en inglés y en español que ayudan a organizar y mantener una rutina de lectura en casa, aún en vacaciones, lejos del hogar, en un picnic o en la carretera. Además, siempre puedes visitar la sede de la biblioteca pública más cercana a tu casa y llevarte varios libros que tus hijos escojan, por un par de semanas.

¿Cómo refuerzas la lectura infantil en tu casa?

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