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Hoy vamos a hablar de los derechos naturales del niño de los 4 a los 7 años. Esta primera etapa de sus vidas deja una percepción del mundo tan fuerte para el resto de sus vidas, que es muy necesario que le dediques una atención especial, ya que como padres, adultos maduros emocionalmente y responsables, debemos formar su carácter y concepción de las diferentes situaciones.

El cuarto año: AMAR

El cuarto año, el niño tiene derecho a AMAR y a SER AMADO. Es lo que podríamos definir como el derecho natural a dar y recibir.
Ya empieza a hacer las primeras amistades, a comprender los primeros vínculos reales. Ya puede ver al otro, y no sólo a él mismo, como hasta ahora. Está superando esa fase egocéntrica tan característica de los primeros tres años y comienza a interactuar con el otro de verdad, entiende que en las relaciones hay un dar y un recibir.
En este momento necesita sentir muy especialmente (aunque en realidad esto debería ser una constante hasta la edad adulta) que recibe el amor incondicional de tu parte como padre.
Un niño no debe sentir nunca tu rechazo; necesita saber que haga lo que haga, o diga lo que diga, su padre y su madre le quieren, siempre y lo respetan.
Por eso cuando tiene una rabieta tu hijo, o hace algo mal, o lo que sea que pueda hacer un niño de cuatro años, no debes gritarlo o decirle palabras ofensivas, pues la vivencia interna del niño es de desamparo, de abandono, de soledad emocional, no se siente comprendido, ni mucho menos querido.
Y aunque es entendible que en ocasiones levantes la voz, pues el estrés del día a día o la vida de adulto en general te producen preocupaciones agobiantes, el no compartir 15 minutos completamente con tu hijo (sin aparatos electrónicos), le quitan a tu pequeño la nutrición emocional que un niño necesita desesperadamente.

El quinto año: COMUNICAR

En el quinto año el niño tiene derecho a HABLAR y a COMUNICARSE. La voz, lo que expresamos, nace en el cuello, y precisamente por eso decimos que el cuello es el puente entre el cuerpo y la mente.
En esta fase de su desarrollo tu hijo es pura expresión, necesita decir las cosas, si está enfadado necesita gritar. Hay una necesidad muy grande de expresar lo que siente en cada momento.
¿Qué pasará si reprimimos esta parte? Si le dices continuamente que se calle, que no se queje, que obedezca, que no llore, que no grite, que no se enfade,… Lo que haces entonces es obligarlo a renunciar a su potencial, a su vitalidad, a su energía, a su forma de ver las cosas.
Y es increíble pero muchos niños lo hacen, renuncian a esto, y ¿sabes por qué? Porque su necesidad de amor y aceptación por parte de sus padres (y de todos de los que depende emocionalmente) es tan grande, que prefieren su propia muerte psicológica y emocional. Suena fuerte, pero es real.

El sexto año: VER

En el sexto año el niño tiene derecho natural a VER. Esto es a saber la verdad. Debe ver el mundo tal cual es. Necesita saber todo lo que pasa, no debes mentirle. Que vea todo como es, su complejidad y su belleza, solo así se desarrollará su conciencia y una intuición muy poderosa cuando sea adulto.
Si lo dejas vivir en una burbuja de ilusión irreal, cargada además de desvitalización, cuando quiera salir, el shock puede ser demasiado grande.

El séptimo año: CONOCER

El séptimo año el niño tiene derecho a CONOCER. Es pura curiosidad y necesita explorar todas sus pulsiones naturales. Éste es un año mágico por varias cosas, pero entre ellas empieza a vislumbrarse cuál  es su don, su potencialidad, lo que probablemente de adulto va a ser la fuente de su felicidad.
Como padre debes estar muy atento y conectado, puesto que las actividades que realice ahora, luego serán lo que le llene. Si no, de adulto, solo habrá desconexión o como dice Leonardo Taub “inconsciencia pura”.

Fuente: http://www.demicasaalmundo.com/blog/los-7-derechos-naturales-del-nino-los/

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